EL FRACASO ES UNA PROBABILIDAD

EL FRACASO ES UNA PROBABILIDAD

Ya vimos que el éxito no depende de la alineación de los astros… así que el fracaso tampoco.

Nos movemos en entornos volátiles y creemos que no tenemos el control de lo que sucede en él ni en nuestras vidas y proyectos.

Pero eso no es cierto.

Probablemente en tu cabeza ahora mismo encuentres mil argumentos que desmientan esta afirmación y si estuviésemos tomando un café me los expondrías. Permíteme que los rebata.

Es cierto que no podemos controlar que nos toque la lotería… pero ¿Sabías que hay personas que se dedican a realizar cálculos matemáticos y a través de estadísticas han ganado dinero en la quiniela futbolista? ¿Azar? ¿Conocimiento?

Parte de lo que nos sucede es fruto del azar, pero eventos que atribuimos al azar, no son tales.

Pasa un coche, pisa un charco y te moja. ¿Azar? ¿Podías controlar la trayectoria del coche? No, pero si que, al acercarte a la acera, podías haber visto el charco y presuponer que un coche podía salpicarte. ¿Se entiende ahora?

El problema es que no observamos nada, vivimos inmersas en nuestra propia vida, en un día a día que nos come, los niños, el trabajo, la vida social, las preocupaciones… y vamos siempre 2h por delante, no observamos nuestro entorno de este instante, sino que estamos pensando en eso tan urgente que tenemos que hacer al llegar a casa. Por eso nos suceden cosas que adjudicamos a la suerte, sin ser conscientes de que si viviéramos más el aquí y ahora, tendríamos una incidencia directa en lo que nos sucede y podríamos modificar el curso de los acontecimientos.

Basándonos en esta teoría, ¿El fracaso es una probabilidad? Yo creo que no.

Cuando tenemos un proyecto, aunque este funcione por inercia, tenemos una serie de alarmas que nos permiten determinar las decisiones que debemos tomar. Depende de nosotras escuchar esas alarmas o ignorarlas.

Tras un periodo «bueno» de repente nos damos cuenta de que hemos tenido una caída en las ventas. La primera opción es caer en pánico, hacer cuentas mentalmente y ser conscientes de que no podremos aguantar mucho esa situación. La opción más fácil es buscar un ingreso «fácil» que salve nuestra situación. Error… si de repente aceptamos clientes que no nos gustan, nos endeudamos pidiendo dinero para tener «caja» o diversificamos sin analizar, probablemente lo único que consigamos será «parchear» la situación.

Mi consejo: PARA.

Tal cuál. Toma 2 días para reflexionar, analiza las cuentas de los últimos periodos, identifica patrones de comportamiento de consumo, descubrirás que todos los negocios son cíclicos y que hay temporadas buenas y malas, pero siempre responden a una causa. Habla con tus clientes, ellos saben lo qué esperan de ti y de tu proyecto, producto o servicio. Al hablar con ellos, además de obtener información valiosa sobre qué puede estar fallando, también retomaras el contacto con ellos dando importancia a sus problemas, eso les acercará a ti.

Con las conclusiones que obtengas de tu estado financiero y del feedback de tus clientes, analiza tus puntos fuertes y débiles y con el resultado, plantea una estrategia que te haga afrontar la situación de manera controlada.

Recuerda que las grandes empresas tienen equipos de personas analizando datos constantemente, no es capricho, es la única manera de predecir el futuro, así que tú no debes esperar a estar en un bache para hacerlo.



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