Nadie te enseña a emprender

Nadie te enseña a emprender

En el anterior post hablamos de lo difícil que es emprender. Mi segunda conclusión en mi camino emprendedor, fue que nadie te enseña a emprender. Os refresco la memoria, dijimos que emprender es una actitud, pero nadie te enseña cómo desarrollar esa actitud.

En mi recorrido busque información, hice cursos, hablé con otros emprendedores y al final entendí que no podía buscar fuera lo que solo puedo encontrar dentro.

Entonces… ¿Qué hacer?

Lo primero es definir tu propósito profesional, si tienes claro cual es, podrás aplicarlo a todas tus facetas profesionales. Te recomiendo que leas sobre el Ikigai o que veas el vídeo de Simon Sinek sobre el círculo de oro, aclarará mucho cómo encontrar ese propósito.

Lo segundo, crear un plan de acción orientado a objetivos concretos, es complicado, pero te cuento mi truco para que te resulte más sencillo.

Pon en un folio todo lo que tienes que hacer la próxima semana o el próximo mes, no te juzgues, ponlo desordenado tal y cómo te llegue a la cabeza. Ponlo todo, desde tareas domésticas o familiares, a proyectos profesionales, no dejes nada.

Una vez lo tengas todo escrito, categoriza, en una columna pon todas las tareas ordinarias, separando lo profesional de lo personal, Una vez hecho esto, deberían quedarte objetivos y proyectos. Los objetivos son aquellos que quieres conseguir, los proyectos son las partes en las que se dividen los objetivos para que puedan ser conseguidos y de ahí se desarrollan las tareas para conseguirlos.

Un ejemplo: Si quieres hacer el camino de Santiago, este sería el objetivo, los proyectos, son las distintas acciones para conseguir el objetivo, entrenar, comprar material deportivo, trazar una ruta y buscar alojamientos… las tareas son las distintas cosas que debes hacer para completar cada proyecto, caminar 10 km cada día, comprar un saco de dormir, calcular las rutas de cada etapa…

Con este ejercicio consigues dos cosas, la primera planificar tus objetivos, la segunda ver cuales son las tareas ordinarias que debes hacer y todas aquellas que te lleven menos de 1 h deberías intentar realizarlas en un único día y tacharlas definitivamente, por último tomarás consciencia de cuál es la dimensión de tu vida y de cuáles son las cosas que quieres que tengan más o menos peso, además podrás identificar tareas rutinarias que puedes agrupar en bloques de tiempo, ¿te has planteado dedicar una o dos horas a la semana al papeleo doméstico, en vez de invertir un rato cada vez que surgen, lo que provoca continuas interrupciones?

Si encuentras tu propósito profesional y empiezas a planificar tus objetivos, automáticamente nacerá en ti la motivación para empezar a tomar las riendas de tu vida. Emprender es un poco más complicado que esto, pero te aseguro que estos son los cimientos más sólidos.



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