Una buena idea es motivo más que suficiente para emprender

Una buena idea es motivo más que suficiente para emprender

A estas alturas, ya empiezas a entrever cómo funciono. Sabes que soy metódica y estratega, pero déjame decirte que no siempre ha sido así.

Al contrario, en mi juventud he pecado mucho de kamikaze, yo era la típica que se levanta una mañana iluminada y me tiro a la piscina sin saber si hay agua suficiente…

Ya te he contado mi fracaso de los 25 años y también te he dicho que no aprendí nada, tanto que a los 30 arriesgué de nuevo…

Vivo en un pueblo de 1.200 habitantes a 15Km de la población grande más cercana. Una mañana leyendo el periódico, vi que se traspasa la tienda de todo a 100 de mi pueblo. Ya os digo, me ilumino y la lío…

Pensé que en el pueblo no había ningún sitio donde comprar regalos para cualquier edad y decidí coger el traspaso de la tienda, pedí un préstamo de 12.000€, busqué proveedores asequibles y monté una tienda de regalos «súper cuqui» en la que el regalo más caro costaba 30€ y en la parte interior de la tienda mantenía los artículos de todo a 100 ¿Qué podía salir mal?

Al igual que a los 25 años no analicé nada y la realidad es que las personas de mi pueblo no compran en mi pueblo, ¡Tal cual! Prefieren coger el coche e irse a un centro comercial y comprar más caro, que comprar en la tienda del pueblo.

Me duró la idea 1 año, al año tuve que cerrar. ¿Aprendí algo? De nuevo… No

Nos dejamos llevar por el entusiasmo y nos creemos la «película que nos montamos», si además lo comentamos con ese entusiasmo, nuestro entorno nos dará la razón. Se llama Sesgo de confirmación y es uno de los errores más grandes de los emprendedores. ¿Os suena el cuento de la lechera? Pues es algo muy típico de los emprendedores y la realidad es que no somos conscientes de que nuestros proyectos se sustentan en castillos en el aire y así… no puede salir bien.

Probablemente conozcas casos de personas que «han dado el pelotazo» o «han tenido un golpe de suerte», es cierto, pero son esos justamente los que ante una crisis cómo la que estamos viviendo han caído primero. Es verdad que estar en el momento correcto ayuda mucho, pero si has leído mis posts anteriores, has descubierto que no es gracias al azar el determinar dicho momento.

Analizar el entorno, el mercado, la competencia, los clientes… es básico para saber si la idea tiene recorrido.

Con todo esto no quiero decir que tu idea no sea buena o no sea válida.

Lo que quiero decir es que si te parece buena, analiza todo lo que hay alrededor de un proyecto, pregunta a potenciales clientes, averigua cómo solucionan sus problemas y sobre todo no des nada por sentado. Es mejor perder un mes investigando, que frustrarte al cabo de un año por no haber hecho las cosas correctamente.

Y, por favor, no cometas mis errores, si no ha habido nunca un negocio en tu calle, pueblo o barrio, pregunta a los vecinos primero, ellos te dirán el por qué y créeme, te va a ahorrar tiempo y dinero.



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